Hasta hace muy poco la farmacopea europea habia utilizado el alóe tan sólo bajo forma de resina o de polvo, obtenidos tras la desecación de la hoja, su principio activo, la aloÃna, era conocido como un poderoso laxante y un excelente vermifugo. Su amargor hizo que varias generaciones de padres untaran los dedos de sus hijos con extracto de alóe para impedirles que se chuparan el pulgar o que se mordieran las uñas. No era la ignorancia la que impedia que se utilizara mas su gel interno o mucÃlago, la parte más rica de la planta, pero este gel se oxida muy rápidamente y no se sabia como conservarlo. Asà pues, aunque la pulpa fresca del alóe se utilizaba y consumia mucho en las regiones donde crecÃa libremente, es decir en los paÃses cálidos, no ha sido hasta recientemente que se ha conseguido estabilizar y conservar su gel con procedimientos naturales. De ahà el nuevo auge mundial del alóe y la fama universal de sus cualidades.